El verano pasado tuve la suerte de visitar Australia, un magnífico país, que en la actualidad es un crisol de culturas, lenguas y ejemplo de buena convivencia.
Si olvidamos, que está a 24 horas de avión, antes a varios meses en barco, la experiencia es muy recomendable.
Una de las maravillas que pude contemplar y fotografiar fue la Opera House, sin duda el emblema de Australia, junto con los canguros, los koalas y el surf.
Este joya de la arquitectura del siglo XX, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2007, fue diseñada por el arquitecto danés, Jorn Utzon en 1957, e inaugurada en 1973 por la mismísima Isabel ll.
Su podio y bóvedas en forma de concha tienen una gran belleza y no hay fotógrafo que se resista a inmortalizar sus bellas formas. Además está situada junto al mar y frente al puente de la bahía de Sídney, formando parte de uno de los lugares más fotografiados del mundo.

Muy interesante.
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