miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tú, sólo tú…


Desear es sentir tu presencia
El aliento de tu espíritu
Tu sonrisa vital
Tu alargado cuello

Te veo en las nubes
De mi cielo
En las ramas de los árboles
Y en la luz del sol

Te siento tan cerca
Aunque nunca llegas
Puedo tocarte
A pesar de la distancia




Sueño con tu brisa
Tu largo cabello
Esa mirada coralina
Que enreda mi cuerpo

Vuela mi pasión
Hacia tu alma
Esa cumbre mística
Altar de mis anhelos

viernes, 5 de diciembre de 2014

Adela


Se llamaba Adela, tenía cuello de garza, porte serio y elegante y pasaba de los cuarenta. Él, era su alumno, un chico tímido y retraído, cuyo mundo era la casa y la escuela. Hasta allí había llegado huyendo de un caótico centro público.

Nada más conocer a Adela, supo que era una persona especial, de esas que rara vez la vida te pone en el camino. Pronto, trazaron líneas paralelas de complicidad. Ella, le quería y disfrutaba como alumno, siempre callado y abnegado; él la sentía y disfrutaba en cada clase.

Los martes y jueves, tocaba literatura, eran los mejores días de la semana. Nada más despertar, sin la ayuda del café, su corazón parecía revivir. Su delgado cuerpo temblaba presa de la emoción y de sentimientos incontrolables. Las inflexiones de su voz, su largo cuello y el movimiento de su pelo conseguían turbarle y estremecerle. Nada podía calmar esa ansiedad.

Entre Lope de Vega y Shakespeare, nunca había tenido tanto interés por la literatura, sus clases eran como terrones de azúcar que se entregaban a endulzar su boca y le hacían perder la noción del tiempo. Tan ensimismado y entregado a la situación, que a veces dejaba de escuchar e imaginaba estar solo con ella.

A pesar de ser dos líneas paralelas, él sentía la felicidad del que se sabe comprendido y amado. Dichoso y agradecido por gozar de una de esas personas que le había descubierto lo grande y turbador que es amar. Jamás pudo pronunciar su nombre sin ruborizarse y apenas consiguió charlar con ella un par de veces fuera de las aulas.

En una ocasión, le preguntó si tenía novia o salía con alguna chica. Él preso de la vergüenza fue incapaz de articular palabra. Adela entonces volvió a sorprenderle deslizando los nombres de dos alumnas que le habían confesado sentirse atraídas por él. Con un fugaz agradecimiento desapareció turbado mezclándose entre el resto de alumnos. Antes, ella le relató haber sufrido un desengaño amoroso que le llevó a cerrar para siempre su corazón.

Dos años después el azar les volvió a reunir. En una soleada y calurosa mañana de junio, se volvieron a encontrar. Adela estaba junto al director del colegio y a la jefa de estudios, nada más verle le regaló un efusivo abrazo por su magnifica nota en literatura. Eran los resultados de selectividad. Momentos después desapareció, y solo quedó su recuerdo.




miércoles, 3 de diciembre de 2014

Llegaste tú






Camino ilusionado de heridas abiertas. Mis frágiles ramas castigadas por el viento batían tristes por tu ausencia. Nubes de algodón y aroma de tu pelo bañaban mis pensamientos.

En la inmensa soledad de mis pasos, una música me llevó hasta ti, sus alas ganaron a la tristeza, sus notas repicaron muy dentro.

Cruzando los charcos y los momentos, los tenues rayos del sol se colaron en mi cabeza y te sentí tan cerca.

Fue solo un sueño, un efímero engaño a la tristeza. Quien quiera que seas, te intuyo y deseo, desfallezco por tu piel, tu mirada, esa sonrisa que detiene el reloj de arena.

Vaivén que me atrapa, cosquilleo que me retuerce, herida de incierto final, mariposa  fugaz que vuelas buscando tu lugar.

Universos paralelos, cuando la razón dicta una cosa y el corazón marcha libre, magnetismo salvaje de satélite que gira sin detenerse tratando de alcanzarte.